Gualtallary confirma una y otra vez que es el gran hotspot de este momento para los vinos argentinos. En los últimos meses han surgido nuevos y buenos ejemplares desde ese terroir emplazado en Valle de Uco.

Ahora, es el turno de un nuevo emprendimiento: Desquiciado Wines. A partir de un nombre y una estética bastante rupturista, pero apoyados en vinos frescos y de soberbia fluidez, Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto le dieron forma a este emprendimiento.

Y en cuestión de semanas, lograron captar la atención de sommeliers y consumidores curiosos.

Para quien no esté familiarizado con estos nombres, cabe destacar que Tamagnini es la mano derecha de Alejandro “ColoSejanovich en un proyecto de gran prestigio como Manos Negras, también conducido por Jeff Mausbach.

En tanto que Sesto es el responsable de manejar la producción y la logística de la bodega.

“El proyecto nació en plena vendimia del 2014. Estaba ayudando a Gonzalo con algunas tareas de la bodega un 1° de Mayo y en un break nos pusimos a idear una línea de vinos propia”, destacó Sesto.

La primera añada (2015) está conformada por dos etiquetas: un Malbec y un Cabernet Franc. En total, elaboraron 15.000 botellas.

Y, para la segunda vendimia, ya pegaron un importante salto: decidieron producir unas 32.000 botellas.

En cuanto al objetivo del proyecto, Sesto afirmó que “la idea es integrar a diversos consumidores, tanto como los que se quieren iniciar en el mundo del vino como aquellos que ya tienen el paladar más afilado. Los Desquiciados son un acuerdo de gustos entre el que sabe, en este caso Gonzalo, y el que entiende un poco, como yo. Ambos nos tuvimos que poner de acuerdo en lo que queríamos que la gente probara y eso no fue fácil, ya que hay tecnicismos que no sabía cómo explicarle y que quería que estuvieran expresados en ambos vinos. Fue un muy lindo desafío”.

En tanto, Tamagnini explicó que querían “mostrar lo que se siente hacer vinos de una manera libredesestructurada respecto de las técnicas clásicas”.

“Hoy en día se habla de vinos con personalidad y a mi entender, nuestros vinos expresan eso”, recalcó.

En el caso de Desquiciado Wines, sus impulsores recorrieron un camino similar al de otros emprendimientos personales, como el de Cristian Morelli o el de Marcelo Franchetti, que pudieron avanzar con sus proyectos solistas gracias al apoyo de la bodega en la que trabajan, propiedad de los hermanos Michelini.

Jeff y el “Colo” son nuestros ídolos, ellos nos dieron el visto bueno para avanzar y nos facilitaron muchísimas cosas para poder salir a la calle, especialmente la bodega. También tenemos que destacar a Jorge Crotta, que nos está enseñando muchas cosas de la parte comercial. Otro genio más”, afirmó Sesto.

Respecto de la dinámica de trabajo, Tamagnini detalló que si bien él es quien elabora los vinos y toma las decisiones en cuanto a técnicas de vinificación, “tratamos de que Martín aporte  su toque dentro de los vinos. Creo que es muy importante para losenólogos tener una opinión más abierta, sobre paladares menos experimentados. Esto le otorga un equilibrio perfecto”.

Dos vinos, un mismo hilo conductor
Vinos & Bodegas pudo degustar los dos ejemplares de la primera añada y este es el resultado

¿Qué ofrece?: aromática elegante y profunda. Si alguna vez te preguntaste cómo huele el descriptor “mina de lápiz” en un vino, entonces chequeá este Cabernet Franc, que exhibe una punta de grafito evidente, seguido de una nota de frutas negras y un suave especiado. En boca es un vino que lleva el ADN de Uco: desde que entra hasta el final, avanza por el centro del paladar, en un fluir largo. Sin embargo, está pensado para los que buscan vinos con acidez controlada y un filo no demasiado excesivo. Desde ese punto de vista, es un ejemplar equilibrado y completamente amigable con el paladar.

Conclusión: no es de los “raros vinos nuevos” de Uco, con los que se apunta a lograr vinos súper mordientes y bien “eléctricos”. Mantiene su sello, pero con una cuota de docilidad que lo hace 100% bebible.

¿Qué ofrece?: Malbec de aromática sobria, que ofrece fruta roja fresca, pátina floral y una delicada vainilla. Agradable y muy sutil. En boca exhibe un ataque seco, con un andar amplio que recorre todo el paladar y fluye con soltura. Está lejísimos de ser denso y mantiene un buen rato un recuerdo a fruta roja y negra.

Conclusión: vino de aquellos que, en una mesa con amigos, fluirá con facilidad asombrosa. El concepto de lo “bebible“, lejos de ser un cliché, en este ejemplar está llevado al máximo nivel.

Un dato importante es que casi no se hizo referencia a la madera. Y esto se debe a que, si bien ambos vinos pasaron por barricas unos nueve meses, las mismas eran de tercercuarto y hasta quinto uso, de modo de no resignar frescura.

Para quienes quieran conocer estas etiquetas, ya pueden conseguirse en las vinotecas Autre MondeMrWines y Pain et Vin, entre otras.

La materia prima proviene de la zona de Gualtallary, en Tupungato. Específicamente, utilizan viñedos implantados hace años porJean Bousquet.

Tamagnini destacó que en esas parcelas se encuentran “diferentes tipos de suelo, con características aluvionales“.

Sobre el Malbec, destacó que el viñedo es un espaldero con suelo poco profundo, con una mayor existencia de arena, “lo cual resulta muy importante a la hora de elaborar vinos con concentraciones medias y bajos rendimientos“.

Respecto del Cabernet Franc, sostuvo que se encuentra ubicado en la misma finca pero “más abajo y sobre parral. Las características de suelo son similares pero con mayor concentración de limo y con canto rodado en la superficie. Usamos esta parcela con el objetivo de mantener tipicidad y no concentración de polifenoles”.

Respecto del particular nombre que eligieron para este emprendimiento, Sesto explicó que “Desquiciado es nuestra forma de ser, nuestra manera de hacer catarsis en la vendimia y el resto del año, gritando a los cuatro vientos contra el clima, los proveedores, el transporte y todo el proceso gigante que conlleva el vino, para poner una botella en una mesa”.

En relación con las llamativas etiquetas, ilustradas con un oso y un lobo, agregó que “representan el lado más natural y salvajedel desquiciado. Así nos vemos y sentimos nosotros, libres de poder expresar lo que queremos en nuestros vinos y en las presentaciones”.

En tanto que Tamagnini detalló que cada animal también tiene un motivo particular relacionado con el varietal: “El lobo que representa al Malbec, busca identificarse con el consumidor. Caza y come lo que encuentra a su paso, así como una persona lo primero que busca en el mundo del vino es esta variedad. Esto lo diferencia del oso, que es más específico con lo que come, busca algo más de su gusto, como quien busca un Cabernet Franc, quiere algo distinto“.

 

VINO DESQUICIADO MALBEC Y CABERNET FRANC DIRECTO DE TUPUNGATO
VINO DESQUICIADO MALBEC Y CABERNET FRANC DIRECTO DE TUPUNGATO

Gualtallary confirma una y otra vez que es el gran hotspot de este momento para los vinos argentinos. En los últimos meses han surgido nuevos y buenos ejemplares desde ese terroir emplazado en Valle de Uco.

Ahora, es el turno de un nuevo emprendimiento: Desquiciado Wines. A partir de un nombre y una estética bastante rupturista, pero apoyados en vinos frescos y de soberbia fluidez, Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto le dieron forma a este emprendimiento.

Y en cuestión de semanas, lograron captar la atención de sommeliers y consumidores curiosos.

Para quien no esté familiarizado con estos nombres, cabe destacar que Tamagnini es la mano derecha de Alejandro “ColoSejanovich en un proyecto de gran prestigio como Manos Negras, también conducido por Jeff Mausbach.

En tanto que Sesto es el responsable de manejar la producción y la logística de la bodega.

“El proyecto nació en plena vendimia del 2014. Estaba ayudando a Gonzalo con algunas tareas de la bodega un 1° de Mayo y en un break nos pusimos a idear una línea de vinos propia”, destacó Sesto.

La primera añada (2015) está conformada por dos etiquetas: un Malbec y un Cabernet Franc. En total, elaboraron 15.000 botellas.

Y, para la segunda vendimia, ya pegaron un importante salto: decidieron producir unas 32.000 botellas.

En cuanto al objetivo del proyecto, Sesto afirmó que “la idea es integrar a diversos consumidores, tanto como los que se quieren iniciar en el mundo del vino como aquellos que ya tienen el paladar más afilado. Los Desquiciados son un acuerdo de gustos entre el que sabe, en este caso Gonzalo, y el que entiende un poco, como yo. Ambos nos tuvimos que poner de acuerdo en lo que queríamos que la gente probara y eso no fue fácil, ya que hay tecnicismos que no sabía cómo explicarle y que quería que estuvieran expresados en ambos vinos. Fue un muy lindo desafío”.

En tanto, Tamagnini explicó que querían “mostrar lo que se siente hacer vinos de una manera libredesestructurada respecto de las técnicas clásicas”.

“Hoy en día se habla de vinos con personalidad y a mi entender, nuestros vinos expresan eso”, recalcó.

En el caso de Desquiciado Wines, sus impulsores recorrieron un camino similar al de otros emprendimientos personales, como el de Cristian Morelli o el de Marcelo Franchetti, que pudieron avanzar con sus proyectos solistas gracias al apoyo de la bodega en la que trabajan, propiedad de los hermanos Michelini.

Jeff y el “Colo” son nuestros ídolos, ellos nos dieron el visto bueno para avanzar y nos facilitaron muchísimas cosas para poder salir a la calle, especialmente la bodega. También tenemos que destacar a Jorge Crotta, que nos está enseñando muchas cosas de la parte comercial. Otro genio más”, afirmó Sesto.

Respecto de la dinámica de trabajo, Tamagnini detalló que si bien él es quien elabora los vinos y toma las decisiones en cuanto a técnicas de vinificación, “tratamos de que Martín aporte  su toque dentro de los vinos. Creo que es muy importante para losenólogos tener una opinión más abierta, sobre paladares menos experimentados. Esto le otorga un equilibrio perfecto”.

Dos vinos, un mismo hilo conductor
Vinos & Bodegas pudo degustar los dos ejemplares de la primera añada y este es el resultado

¿Qué ofrece?: aromática elegante y profunda. Si alguna vez te preguntaste cómo huele el descriptor “mina de lápiz” en un vino, entonces chequeá este Cabernet Franc, que exhibe una punta de grafito evidente, seguido de una nota de frutas negras y un suave especiado. En boca es un vino que lleva el ADN de Uco: desde que entra hasta el final, avanza por el centro del paladar, en un fluir largo. Sin embargo, está pensado para los que buscan vinos con acidez controlada y un filo no demasiado excesivo. Desde ese punto de vista, es un ejemplar equilibrado y completamente amigable con el paladar.

Conclusión: no es de los “raros vinos nuevos” de Uco, con los que se apunta a lograr vinos súper mordientes y bien “eléctricos”. Mantiene su sello, pero con una cuota de docilidad que lo hace 100% bebible.

¿Qué ofrece?: Malbec de aromática sobria, que ofrece fruta roja fresca, pátina floral y una delicada vainilla. Agradable y muy sutil. En boca exhibe un ataque seco, con un andar amplio que recorre todo el paladar y fluye con soltura. Está lejísimos de ser denso y mantiene un buen rato un recuerdo a fruta roja y negra.

Conclusión: vino de aquellos que, en una mesa con amigos, fluirá con facilidad asombrosa. El concepto de lo “bebible“, lejos de ser un cliché, en este ejemplar está llevado al máximo nivel.

Un dato importante es que casi no se hizo referencia a la madera. Y esto se debe a que, si bien ambos vinos pasaron por barricas unos nueve meses, las mismas eran de tercercuarto y hasta quinto uso, de modo de no resignar frescura.

Para quienes quieran conocer estas etiquetas, ya pueden conseguirse en las vinotecas Autre MondeMrWines y Pain et Vin, entre otras.

La materia prima proviene de la zona de Gualtallary, en Tupungato. Específicamente, utilizan viñedos implantados hace años porJean Bousquet.

Tamagnini destacó que en esas parcelas se encuentran “diferentes tipos de suelo, con características aluvionales“.

Sobre el Malbec, destacó que el viñedo es un espaldero con suelo poco profundo, con una mayor existencia de arena, “lo cual resulta muy importante a la hora de elaborar vinos con concentraciones medias y bajos rendimientos“.

Respecto del Cabernet Franc, sostuvo que se encuentra ubicado en la misma finca pero “más abajo y sobre parral. Las características de suelo son similares pero con mayor concentración de limo y con canto rodado en la superficie. Usamos esta parcela con el objetivo de mantener tipicidad y no concentración de polifenoles”.

Respecto del particular nombre que eligieron para este emprendimiento, Sesto explicó que “Desquiciado es nuestra forma de ser, nuestra manera de hacer catarsis en la vendimia y el resto del año, gritando a los cuatro vientos contra el clima, los proveedores, el transporte y todo el proceso gigante que conlleva el vino, para poner una botella en una mesa”.

En relación con las llamativas etiquetas, ilustradas con un oso y un lobo, agregó que “representan el lado más natural y salvajedel desquiciado. Así nos vemos y sentimos nosotros, libres de poder expresar lo que queremos en nuestros vinos y en las presentaciones”.

En tanto que Tamagnini detalló que cada animal también tiene un motivo particular relacionado con el varietal: “El lobo que representa al Malbec, busca identificarse con el consumidor. Caza y come lo que encuentra a su paso, así como una persona lo primero que busca en el mundo del vino es esta variedad. Esto lo diferencia del oso, que es más específico con lo que come, busca algo más de su gusto, como quien busca un Cabernet Franc, quiere algo distinto“.